“Hay pues como dos *Éticas* coexistentes, una constituida por la línea o el raudal continuos de las proposiciones, demostraciones y corolarios, la otra, discontinua, constituida por la línea quebrada o la cadena volcánica de los escolios. Una, con un rigor implacable, representa una especie de terrorismo de la cabeza, y progresa de una proposición a la otra sin preocuparse de las consecuencias prácticas, elabora sus *reglas* sin preocuparse de identificar el *caso*. La otra recoge las indignaciones y las dichas del corazón, manifiesta la dicha práctica y la lucha práctica contra la tristeza, y se expresa diciendo «es el caso». En este sentido la *Ética* es un libro doble. Puede ser interesante leer la segunda *Ética* bajo la primera, saltando de un escolio al otro.”
— Gilles Deleuze,
Spinoza y el problema de la expresión. (via
ariadna502)